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Cómo usar el estudio de palabras griegas
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Corrió a buscar a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “¡Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto!”.
Reina-Valera 1909
Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.
Trechei oun kai erchetai pros Simōna Petron kai pros ton allon mathētēn hon ephilei ho Iēsous, kai legei autois, Ēran ton kyrion ek tou mnēmeiou, kai ouk oidamen pou ethēkan auton.
Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el jardinero, le dijo: “Señor, si Tú te lo has llevado, dime dónde lo pusiste y yo iré a buscarlo”.
Reina-Valera 1909
Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
Legei autē ho Iēsous, Gynai, ti klaieis? Tina zēteis? Ekeinē, dokousa hoti ho kēpouros estin, legei autō, Kyrie, ei sy ebastasas auton, eipe moi pou ethēkas auton, kagō auton arō.
Jesús le dijo: “No sigas aferrada a Mí, porque todavía no he subido a Mi Padre. Ve a Mis hermanos y diles: ‘Subo a Mi Padre y Padre de ustedes, a Mi Dios y Dios de ustedes’”.
Reina-Valera 1909
Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios.
Legei autē ho Iēsous, Mē mou haptou, oupō gar anabebēka pros ton patera mou; poreuou de pros tous adelphous mou, kai eipe autois, Anabainō pros ton patera mou kai patera hymōn, kai theon mou kai theon hymōn.
Al anochecer de aquel primer día de la semana, los discípulos estaban reunidos con las puertas cerradas por miedo a las autoridades judías. Jesús llegó, se puso en medio de ellos y dijo: “La paz sea con ustedes”.
Reina-Valera 1909
Y como fué tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros.
Ousēs oun opsias, tē hēmera ekeinē tē mia tōn sabbatōn, kai tōn thyrōn kekleismenōn hopou ēsan hoi mathētai synēgmenoi, dia ton phobon tōn Ioudaiōn, ēlthen ho Iēsous kai estē eis to meson, kai legei autois, Eirēnē hymin.
An tinōn aphēte tas hamartias, aphientai autois; an tinōn kratēte, kekratēntai.
Nota: Se conserva tanto el perdón como la retención de pecados. La afirmación está dentro del envío de Jesús y del don del Espíritu; no se sustituye por una explicación denominacional.
Los otros discípulos le decían: “¡Hemos visto al Señor!”. Pero él respondió: “Si no veo en Sus manos la marca de los clavos, si no pongo mi dedo en esa marca y mi mano en Su costado, no creeré”.
Reina-Valera 1909
Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
Elegon oun autō hoi alloi mathētai, Heōrakamen ton kyrion. Ho de eipen autois, Ean mē idō en tais chersin autou ton typon tōn hēlōn, kai balō ton daktylon mou eis ton typon tōn hēlōn, kai balō tēn cheira mou eis tēn pleuran autou, ou mē pisteusō.
Ocho días después, Sus discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás estaba con ellos. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús llegó, se puso en medio y dijo: “La paz sea con ustedes”.
Reina-Valera 1909
Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.
Kai meth’ hēmeras oktō palin ēsan esō hoi mathētai autou, kai Thōmas met’ autōn. Erchetai ho Iēsous, tōn thyrōn kekleismenōn, kai estē eis to meson kai eipen, Eirēnē hymin.
Eita legei tō Thōma, Phere ton daktylon sou hōde, kai ide tas cheiras mou; kai phere tēn cheira sou, kai bale eis tēn pleuran mou; kai mē ginou apistos, alla pistos.