Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.
Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;
Καὶ εἰσελθὼν διήρχετο τὴν Ἰεριχώ.
Kai eiselthōn diērcheto tēn Ierichō.
Quién, qué, por qué, cuándo, dónde y cómo — introducción al libro
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Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;
Καὶ εἰσελθὼν διήρχετο τὴν Ἰεριχώ.
Kai eiselthōn diērcheto tēn Ierichō.
Allí vivía Zaqueo, un jefe de cobradores de impuestos que era rico.
Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;
Καὶ ἰδού, ἀνὴρ ὀνόματι καλούμενος Ζακχαῖος, καὶ αὐτὸς ἦν ἀρχιτελώνης, καὶ οὗτος ἦν πλούσιος.
Kai idou, anēr onomati kaloumenos Zakchaios, kai autos ēn architelōnēs, kai houtos ēn plousios.
Trataba de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía porque era de baja estatura.
Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.
Καὶ ἐζήτει ἰδεῖν τὸν Ἰησοῦν τίς ἐστιν, καὶ οὐκ ἠδύνατο ἀπὸ τοῦ ὄχλου, ὅτι τῇ ἡλικίᾳ μικρὸς ἦν.
Kai ezētei idein ton Iēsoun tis estin, kai ouk ēdynato apo tou ochlou, hoti tē hēlikia mikros ēn.
Corrió por delante y se subió a un sicómoro para verlo, pues Jesús iba a pasar por allí.
Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Καὶ προδραμὼν ἔμπροσθεν ἀνέβη ἐπὶ συκομωραίαν ἵνα ἴδῃ αὐτόν∙ ὅτι ἐκείνης ἔμελλεν διέρχεσθαι.
Kai prodramōn emprosthen anebē epi sykomōraian hina idē auton; hoti ekeinēs emellen dierchesthai.
Al llegar al lugar, Jesús levantó la mirada, lo vio y le dijo: “Zaqueo, baja de prisa, porque hoy debo quedarme en tu casa”.
Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.
Καὶ ὡς ἦλθεν ἐπὶ τὸν τόπον, ἀναβλέψας ὁ Ἰησοῦς εἶδεν αὐτόν, καὶ εἶπεν πρὸς αὐτόν, Ζακχαῖε, σπεύσας κατάβηθι∙ σήμερον γὰρ ἐν τῷ οἴκῳ σου δεῖ με μεῖναι.
Kai hōs ēlthen epi ton topon, anablepsas ho Iēsous eiden auton, kai eipen pros auton, Zakchaie, speusas katabēthi; sēmeron gar en tō oikō sou dei me meinai.
Él bajó enseguida y lo recibió con alegría.
Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.
Καὶ σπεύσας κατέβη, καὶ ὑπεδέξατο αὐτὸν χαίρων.
Kai speusas katebē, kai hypedexato auton chairōn.
Todos, al verlo, murmuraban: “Ha ido a hospedarse con un pecador”.
Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.
Καὶ ἰδόντες πάντες διεγόγγυζον, λέγοντες ὅτι Παρὰ ἁμαρτωλῷ ἀνδρὶ εἰσῆλθεν καταλῦσαι.
Kai idontes pantes diegongyzon, legontes hoti Para hamartōlō andri eisēlthen katalysai.
Zaqueo se puso de pie y le dijo al Señor: “Mira, Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he estafado a alguien, le devuelvo cuatro veces lo que le quité”.
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.
Σταθεὶς δὲ Ζακχαῖος εἶπεν πρὸς τὸν κύριον, Ἰδού, τὰ ἡμίση τῶν ὑπαρχόντων μου, κύριε, δίδωμι τοῖς πτωχοῖς∙ καὶ εἴ τινός τι ἐσυκοφάντησα, ἀποδίδωμι τετραπλοῦν.
Statheis de Zakchaios eipen pros ton kyrion, Idou, ta hēmisē tōn hyparchontōn mou, kyrie, didōmi tois ptōchois; kai ei tinos ti esykophantēsa, apodidōmi tetraploun.
Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque él también es hijo de Abraham.
Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
Εἶπεν δὲ πρὸς αὐτὸν ὁ Ἰησοῦς ὅτι Σήμερον σωτηρία τῷ οἴκῳ τούτῳ ἐγένετο, καθότι καὶ αὐτὸς υἱὸς Ἀβραάμ ἐστιν.
Eipen de pros auton ho Iēsous hoti Sēmeron sōtēria tō oikō toutō egeneto, kathoti kai autos huios Abraam estin.
El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.
Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.
Ἦλθεν γὰρ ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου ζητῆσαι καὶ σῶσαι τὸ ἀπολωλός.
Ēlthen gar ho huios tou anthrōpou zētēsai kai sōsai to apolōlos.
Mientras escuchaban, Jesús añadió una parábola. Estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse de inmediato.
Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem, y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios.
Ἀκουόντων δὲ αὐτῶν ταῦτα, προσθεὶς εἶπεν παραβολήν, διὰ τὸ ἐγγὺς αὐτὸν εἶναι Ἱερουσαλήμ, καὶ δοκεῖν αὐτοὺς ὅτι παραχρῆμα μέλλει ἡ βασιλεία τοῦ θεοῦ ἀναφαίνεσθαι.
Akouontōn de autōn tauta, prostheis eipen parabolēn, dia to engys auton einai Hierousalēm, kai dokein autous hoti parachrēma mellei hē basileia tou theou anaphainesthai.
Dijo: “Un hombre de familia noble viajó a un país lejano para recibir autoridad real y después regresar.
Dijo pues: Un hombre noble partió á una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.
Εἶπεν οὖν, Ἄνθρωπός τις εὐγενὴς ἐπορεύθη εἰς χώραν μακράν, λαβεῖν ἑαυτῷ βασιλείαν, καὶ ὑποστρέψαι.
Eipen oun, Anthrōpos tis eugenēs eporeuthē eis chōran makran, labein heautō basileian, kai hypostrepsai.
Llamó a diez de sus siervos, les entregó diez minas y les dijo: ‘Pongan este dinero a trabajar hasta que yo vuelva’.
Mas llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y díjoles: Negociad entre tanto que vengo.
Καλέσας δὲ δέκα δούλους ἑαυτοῦ, ἔδωκεν αὐτοῖς δέκα μνᾶς, καὶ εἶπεν πρὸς αὐτούς, Πραγματεύσασθε ἕως ἔρχομαι.
Kalesas de deka doulous heautou, edōken autois deka mnas, kai eipen pros autous, Pragmateusasthe heōs erchomai.
Nota: La mina era una unidad monetaria, habitualmente equivalente a cien denarios. Se conserva la unidad antigua para mantener claras las cantidades del relato.
Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él una delegación para decir: ‘No queremos que este hombre reine sobre nosotros’.
Empero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.
Οἱ δὲ πολῖται αὐτοῦ ἐμίσουν αὐτόν, καὶ ἀπέστειλαν πρεσβείαν ὀπίσω αὐτοῦ, λέγοντες, Οὐ θέλομεν τοῦτον βασιλεῦσαι ἐφ’ ἡμᾶς.
Hoi de politai autou emisoun auton, kai apesteilan presbeian opisō autou, legontes, Ou thelomen touton basileusai eph’ hēmas.
Cuando regresó, después de recibir el reino, mandó llamar a los siervos a quienes había dado el dinero para saber qué había ganado cada uno.
Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.
Καὶ ἐγένετο ἐν τῷ ἐπανελθεῖν αὐτὸν λαβόντα τὴν βασιλείαν, καὶ εἶπεν φωνηθῆναι αὐτῷ τοὺς δούλους τούτους, οἷς ἔδωκεν τὸ ἀργύριον, ἵνα γνῷ τίς τί διεπραγματεύσατο.
Kai egeneto en tō epanelthein auton labonta tēn basileian, kai eipen phōnēthēnai autō tous doulous toutous, hois edōken to argyrion, hina gnō tis ti diepragmateusato.
El primero llegó y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido diez minas más’.
Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.
Παρεγένετο δὲ ὁ πρῶτος, λέγων, Κύριε, ἡ μνᾶ σου προσειργάσατο δέκα μνᾶς.
Paregeneto de ho prōtos, legōn, Kyrie, hē mna sou proseirgasato deka mnas.
Él respondió: ‘¡Bien hecho, buen siervo! Como fuiste fiel en algo muy pequeño, tendrás autoridad sobre diez ciudades’.
Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.
Καὶ εἶπεν αὐτῷ, Εὖ, ἀγαθὲ δοῦλε∙ ὅτι ἐν ἐλαχίστῳ πιστὸς ἐγένου, ἴσθι ἐξουσίαν ἔχων ἐπάνω δέκα πόλεων.
Kai eipen autō, Eu, agathe doule; hoti en elachistō pistos egenou, isthi exousian echōn epanō deka poleōn.
Llegó el segundo y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido cinco minas’.
Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.
Καὶ ἦλθεν ὁ δεύτερος, λέγων, Κύριε, ἡ μνᾶ σου ἐποίησεν πέντε μνᾶς.
Kai ēlthen ho deuteros, legōn, Kyrie, hē mna sou epoiēsen pente mnas.
A este le dijo: ‘Tú estarás a cargo de cinco ciudades’.
Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.
Εἶπεν δὲ καὶ τούτῳ, Καὶ σὺ γίνου ἐπάνω πέντε πόλεων.
Eipen de kai toutō, Kai sy ginou epanō pente poleōn.
Otro llegó y dijo: ‘Señor, aquí está tu mina. La tuve guardada en un pañuelo,
Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo:
Καὶ ἕτερος ἦλθεν, λέγων, Κύριε, ἰδού, ἡ μνᾶ σου, ἣν εἶχον ἀποκειμένην ἐν σουδαρίῳ∙
Kai heteros ēlthen, legōn, Kyrie, idou, hē mna sou, hēn eichon apokeimenēn en soudariō;
porque te tenía miedo. Eres un hombre exigente: recoges lo que no depositaste y cosechas lo que no sembraste’.
Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.
ἐφοβούμην γάρ σε, ὅτι ἄνθρωπος αὐστηρὸς εἶ∙ αἴρεις ὃ οὐκ ἔθηκας, καὶ θερίζεις ὃ οὐκ ἔσπειρας.
ephoboumēn gar se, hoti anthrōpos austēros ei; aireis ho ouk ethēkas, kai therizeis ho ouk espeiras.
Él le respondió: ‘Por tus propias palabras te juzgaré, siervo malvado. Sabías que soy exigente, que recojo lo que no deposité y cosecho lo que no sembré.
Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;
Λέγει δὲ αὐτῷ, Ἐκ τοῦ στόματός σου κρινῶ σε, πονηρὲ δοῦλε. ᾜδεις ὅτι ἐγὼ ἄνθρωπος αὐστηρός εἰμι, αἴρων ὃ οὐκ ἔθηκα, καὶ θερίζων ὃ οὐκ ἔσπειρα∙
Legei de autō, Ek tou stomatos sou krinō se, ponēre doule. ēdeis hoti egō anthrōpos austēros eimi, airōn ho ouk ethēka, kai therizōn ho ouk espeira;
Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver, lo habría cobrado con intereses’.
¿Por qué, pues, no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?
καὶ διὰ τί οὐκ ἔδωκας τὸ ἀργύριόν μου ἐπὶ τράπεζαν, καὶ ἐγὼ ἐλθὼν σὺν τόκῳ ἂν ἔπραξα αὐτό;
kai dia ti ouk edōkas to argyrion mou epi trapezan, kai egō elthōn syn tokō an epraxa auto?
Y les dijo a los presentes: ‘Quítenle la mina y dénsela al que tiene diez’.
Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.
Καὶ τοῖς παρεστῶσιν εἶπεν, Ἄρατε ἀπ’ αὐτοῦ τὴν μνᾶν, καὶ δότε τῷ τὰς δέκα μνᾶς ἔχοντι.
Kai tois parestōsin eipen, Arate ap’ autou tēn mnan, kai dote tō tas deka mnas echonti.
Ellos respondieron: ‘Señor, ¡ya tiene diez minas!’
Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
Καὶ εἶπον αὐτῷ, Κύριε, ἔχει δέκα μνᾶς.
Kai eipon autō, Kyrie, echei deka mnas.
‘Les digo que a todo el que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará.
Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
Λέγω γὰρ ὑμῖν ὅτι παντὶ τῷ ἔχοντι δοθήσεται∙ ἀπὸ δὲ τοῦ μὴ ἔχοντος, καὶ ὃ ἔχει ἀρθήσεται ἀπ’ αὐτοῦ.
Legō gar hymin hoti panti tō echonti dothēsetai; apo de tou mē echontos, kai ho echei arthēsetai ap’ autou.
En cuanto a esos enemigos míos que no querían que reinara sobre ellos, tráiganlos aquí y mátenlos delante de mí’”.
Y también á aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.
Πλὴν τοὺς ἐχθρούς μου ἐκείνους, τοὺς μὴ θελήσαντάς με βασιλεῦσαι ἐπ’ αὐτούς, ἀγάγετε ὧδε, καὶ κατασφάξατε ἔμπροσθέν μου.
Plēn tous echthrous mou ekeinous, tous mē thelēsantas me basileusai ep’ autous, agagete hōde, kai katasphaxate emprosthen mou.
Después de decir esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.
Y dicho esto, iba delante subiendo á Jerusalem.
Καὶ εἰπὼν ταῦτα, ἐπορεύετο ἔμπροσθεν, ἀναβαίνων εἰς Ἱεροσόλυμα.
Kai eipōn tauta, eporeueto emprosthen, anabainōn eis Hierosolyma.
Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, envió a dos de Sus discípulos,
Y aconteció, que llegando cerca de Bethfagé, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos,
Καὶ ἐγένετο ὡς ἤγγισεν εἰς Βηθσφαγὴ καὶ Βηθανίαν πρὸς τὸ ὄρος τὸ καλούμενον Ἐλαιῶν, ἀπέστειλεν δύο τῶν μαθητῶν αὐτοῦ,
Kai egeneto hōs ēngisen eis Bēthsphagē kai Bēthanian pros to oros to kaloumenon Elaiōn, apesteilen dyo tōn mathētōn autou,
diciendo: “Vayan a la aldea que tienen enfrente. Al entrar encontrarán un burrito atado, que nadie ha montado. Desátenlo y tráiganlo.
Diciendo: Id á la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el que ningún hombre se ha sentado jamás; desatadlo, y traedlo.
εἰπών, Ὑπάγετε εἰς τὴν κατέναντι κώμην∙ ἐν ᾗ εἰσπορευόμενοι εὑρήσετε πῶλον δεδεμένον, ἐφ’ ὃν οὐδεὶς πώποτε ἀνθρώπων ἐκάθισεν∙ λύσαντες αὐτὸν ἀγάγετε.
eipōn, Hypagete eis tēn katenanti kōmēn; en hē eisporeuomenoi heurēsete pōlon dedemenon, eph’ hon oudeis pōpote anthrōpōn ekathisen; lysantes auton agagete.
Si alguien les pregunta por qué lo desatan, respondan: ‘El Señor lo necesita’”.
Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.
Καὶ ἐάν τις ὑμᾶς ἐρωτᾷ, Διὰ τί λύετε; οὕτως ἐρεῖτε αὐτῷ ὅτι Ὁ κύριος αὐτοῦ χρείαν ἔχει.
Kai ean tis hymas erōta, Dia ti lyete? houtōs ereite autō hoti Ho kyrios autou chreian echei.
Los enviados fueron y lo encontraron tal como Él les había dicho.
Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.
Ἀπελθόντες δὲ οἱ ἀπεσταλμένοι εὗρον καθὼς εἶπεν αὐτοῖς.
Apelthontes de hoi apestalmenoi heuron kathōs eipen autois.
Mientras desataban al burrito, sus dueños les preguntaron: “¿Por qué lo desatan?”
Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?
Λυόντων δὲ αὐτῶν τὸν πῶλον, εἶπον οἱ κύριοι αὐτοῦ πρὸς αὐτούς, Τί λύετε τὸν πῶλον;
Lyontōn de autōn ton pōlon, eipon hoi kyrioi autou pros autous, Ti lyete ton pōlon?
Ellos respondieron: “El Señor lo necesita”.
Y ellos dijeron: Porque el Señor lo ha menester.
Οἱ δὲ εἶπον, Ὁ κύριος αὐτοῦ χρείαν ἔχει.
Hoi de eipon, Ho kyrios autou chreian echei.
Lo llevaron a Jesús, echaron sus mantos sobre el animal e hicieron que Jesús montara.
Y trajéronlo á Jesús; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino, pusieron á Jesús encima.
Καὶ ἤγαγον αὐτὸν πρὸς τὸν Ἰησοῦν∙ καὶ ἐπιρρίψαντες ἑαυτῶν τὰ ἱμάτια ἐπὶ τὸν πῶλον, ἐπεβίβασαν τὸν Ἰησοῦν.
Kai ēgagon auton pros ton Iēsoun; kai epirripsantes heautōn ta himatia epi ton pōlon, epebibasan ton Iēsoun.
Mientras avanzaba, la gente extendía sus mantos en el camino.
Y yendo él tendían sus capas por el camino.
Πορευομένου δὲ αὐτοῦ, ὑπεστρώννυον τὰ ἱμάτια αὐτῶν ἐν τῇ ὁδῷ.
Poreuomenou de autou, hypestrōnnyon ta himatia autōn en tē hodō.
Cuando se acercaba a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de discípulos comenzó a alabar a Dios con alegría y a grandes voces por todos los milagros que habían visto.
Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habían visto,
Ἐγγίζοντος δὲ αὐτοῦ ἤδη πρὸς τῇ καταβάσει τοῦ ὄρους τῶν Ἐλαιῶν, ἤρξαντο ἅπαν τὸ πλῆθος τῶν μαθητῶν χαίροντες αἰνεῖν τὸν θεὸν φωνῇ μεγάλῃ περὶ πασῶν ὧν εἶδον δυνάμεων,
Engizontos de autou ēdē pros tē katabasei tou orous tōn Elaiōn, ērxanto hapan to plēthos tōn mathētōn chairontes ainein ton theon phōnē megalē peri pasōn hōn eidon dynameōn,
Decían: “¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!”
Diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!
λέγοντες, Εὐλογημένος ὁ ἐρχόμενος βασιλεὺς ἐν ὀνόματι κυρίου∙ εἰρήνη ἐν οὐρανῷ, καὶ δόξα ἐν ὑψίστοις.
legontes, Eulogēmenos ho erchomenos basileus en onomati kyriou; eirēnē en ouranō, kai doxa en hypsistois.
Algunos fariseos de la multitud le dijeron: “Maestro, reprende a Tus discípulos”.
Entonces algunos de los Fariseos de la compañía, le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.
Καί τινες τῶν Φαρισαίων ἀπὸ τοῦ ὄχλου εἶπον πρὸς αὐτόν, Διδάσκαλε, ἐπιτίμησον τοῖς μαθηταῖς σου.
Kai tines tōn Pharisaiōn apo tou ochlou eipon pros auton, Didaskale, epitimēson tois mathētais sou.
Él respondió: “Les digo que, si estos callan, las piedras gritarán”.
Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.
Καὶ ἀποκριθεὶς εἶπεν αὐτοῖς, Λέγω ὑμῖν ὅτι ἐὰν οὗτοι σιωπήσωσιν, οἱ λίθοι κεκράξονται.
Kai apokritheis eipen autois, Legō hymin hoti ean houtoi siōpēsōsin, hoi lithoi kekraxontai.
Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella
Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,
Καὶ ὡς ἤγγισεν, ἰδὼν τὴν πόλιν, ἔκλαυσεν ἐπ’ αὐτῇ,
Kai hōs ēngisen, idōn tēn polin, eklausen ep’ autē,
y dijo: “¡Si también tú hubieras reconocido, en este día tuyo, lo que conduce a tu paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos.
λέγων ὅτι Εἰ ἔγνως καὶ σύ, καί γε ἐν τῇ ἡμέρᾳ σου ταύτῃ, τὰ πρὸς εἰρήνην σου∙ νῦν δὲ ἐκρύβη ἀπὸ ὀφθαλμῶν σου.
legōn hoti Ei egnōs kai sy, kai ge en tē hēmera sou tautē, ta pros eirēnēn sou; nyn de ekrybē apo ophthalmōn sou.
Vendrán días en que tus enemigos levantarán una barrera a tu alrededor, te rodearán y te encerrarán por todas partes.
Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho,
Ὅτι ἥξουσιν ἡμέραι ἐπὶ σέ, καὶ περιβαλοῦσιν οἱ ἐχθροί σου χάρακά σοι, καὶ περικυκλώσουσίν σε, καὶ συνέξουσίν σε πάντοθεν,
Hoti hēxousin hēmerai epi se, kai peribalousin hoi echthroi sou charaka soi, kai perikyklōsousin se, kai synexousin se pantothen,
Te derribarán junto con tus hijos dentro de ti. No dejarán piedra sobre piedra, porque no reconociste el momento en que Dios vino a visitarte”.
Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.
καὶ ἐδαφιοῦσίν σε καὶ τὰ τέκνα σου ἐν σοί, καὶ οὐκ ἀφήσουσιν ἐν σοὶ λίθον ἐπὶ λίθῳ∙ ἀνθ’ ὧν οὐκ ἔγνως τὸν καιρὸν τῆς ἐπισκοπῆς σου.
kai edaphiousin se kai ta tekna sou en soi, kai ouk aphēsousin en soi lithon epi lithō; anth’ hōn ouk egnōs ton kairon tēs episkopēs sou.
Jesús entró en el templo y comenzó a expulsar a los vendedores y compradores,
Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en él.
Καὶ εἰσελθὼν εἰς τὸ ἱερόν, ἤρξατο ἐκβάλλειν τοὺς πωλοῦντας ἐν αὐτῷ καὶ ἀγοράζοντας,
Kai eiselthōn eis to hieron, ērxato ekballein tous pōlountas en autō kai agorazontas,
diciéndoles: “Está escrito: ‘Mi casa es casa de oración’, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.
Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
λέγων αὐτοῖς, Γέγραπται, Ὁ οἶκός μου οἶκος προσευχῆς ἐστίν∙ ὑμεῖς δὲ αὐτὸν ἐποιήσατε σπήλαιον λῃστῶν.
legōn autois, Gegraptai, Ho oikos mou oikos proseuchēs estin; hymeis de auton epoiēsate spēlaion lēstōn.
Enseñaba todos los días en el templo. Los principales sacerdotes, los expertos en la Ley y los dirigentes del pueblo buscaban cómo acabar con Él.
Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle.
Καὶ ἦν διδάσκων τὸ καθ’ ἡμέραν ἐν τῷ ἱερῷ∙ οἱ δὲ ἀρχιερεῖς καὶ οἱ γραμματεῖς ἐζήτουν αὐτὸν ἀπολέσαι, καὶ οἱ πρῶτοι τοῦ λαοῦ∙
Kai ēn didaskōn to kath’ hēmeran en tō hierō; hoi de archiereis kai hoi grammateis ezētoun auton apolesai, kai hoi prōtoi tou laou;
Pero no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de cada una de Sus palabras.
Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
καὶ οὐχ εὕρισκον τὸ τί ποιήσωσιν, ὁ λαὸς γὰρ ἅπας ἐξεκρέματο αὐτοῦ ἀκούων.
kai ouch heuriskon to ti poiēsōsin, ho laos gar hapas exekremato autou akouōn.