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Cómo usar el estudio de palabras griegas
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Jesús fue con ellos. Cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión envió a unos amigos para decirle: “Señor, no Te molestes. No soy digno de que entres bajo mi techo.
Reina-Valera 1909
Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;
Ho de Iēsous eporeueto syn autois. Ēdē de autou ou makran apechontos apo tēs oikias, epempsen pros auton ho hekatontarchos philous, legōn autō, Kyrie, mē skyllou; ou gar eimi hikanos hina hypo tēn stegēn mou eiselthēs;
Porque yo también estoy bajo autoridad y tengo soldados a mis órdenes. Le digo a uno: ‘Ve’, y va; a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace”.
Reina-Valera 1909
Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Kai gar egō anthrōpos eimi hypo exousian tassomenos, echōn hyp’ emauton stratiōtas, kai legō toutō, Poreuthēti, kai poreuetai; kai allō, Erchou, kai erchetai; kai tō doulō mou, Poiēson touto, kai poiei.
Al oírlo, Jesús se asombró de él. Se volvió hacia la multitud que lo seguía y dijo: “Les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande”.
Reina-Valera 1909
Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Al acercarse a la puerta de la ciudad, vio que llevaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Mucha gente del lugar la acompañaba.
Reina-Valera 1909
Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.
Jesús les respondió: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia.
Reina-Valera 1909
Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas á Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, á los pobres es anunciado el evangelio:
Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: “¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
Reina-Valera 1909
Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es agitada por el viento?
¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con ropa fina? Los que visten con lujo y viven entre comodidades están en los palacios.
Reina-Valera 1909
Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí, los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.
Alla ti exelēlythate idein? Anthrōpon en malakois himatiois ēmphiesmenon? Idou, hoi en himatismō endoxō kai tryphē hyparchontes en tois basileiois eisin.
Les digo que, entre los nacidos de mujer, no hay profeta mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él”.
Reina-Valera 1909
Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
Legō gar hymin, meizōn en gennētois gynaikōn prophētēs Iōannou tou baptistou oudeis estin; ho de mikroteros en tē basileia tou theou meizōn autou estin.
Se parece a unos niños sentados en la plaza, que se gritan unos a otros: ‘Les tocamos la flauta y no bailaron; cantamos un lamento y no lloraron’.
Reina-Valera 1909
Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañimos con flautas, y no bailasteis: os endechamos, y no llorasteis.
Homoioi eisin paidiois tois en agora kathēmenois, kai prosphōnousin allēlois, kai legousin, Ēulēsamen hymin, kai ouk ōrchēsasthe; ethrēnēsamen hymin, kai ouk eklausate.
En aquella ciudad había una mujer conocida como pecadora. Al enterarse de que Jesús comía en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro lleno de perfume.
Reina-Valera 1909
Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un alabastro de ungüento,
Se colocó detrás de Jesús, junto a Sus pies, y lloraba. Comenzó a mojarlos con sus lágrimas, los secaba con su cabello, los besaba una y otra vez y los ungía con el perfume.
Reina-Valera 1909
Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento.
kai stasa para tous podas autou opisō klaiousa, ērxato brechein tous podas autou tois dakrysin, kai tais thrixin tēs kephalēs autēs exemassen, kai katephilei tous podas autou, kai ēleiphen tō myrō.
El fariseo que lo había invitado, al verlo, pensó: “Si este fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y qué clase de mujer es: una pecadora”.
Reina-Valera 1909
Y como vió esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.
Idōn de ho Pharisaios ho kalesas auton eipen en heautō legōn, Houtos, ei ēn prophētēs, eginōsken an tis kai potapē hē gynē hētis haptetai autou, hoti hamartōlos estin.
Volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no Me diste agua para los pies. Ella, en cambio, Me los ha mojado con sus lágrimas y los ha secado con su cabello.
Reina-Valera 1909
Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.
Kai strapheis pros tēn gynaika, tō Simōni ephē, Blepeis tautēn tēn gynaika? Eisēlthon sou eis tēn oikian, hydōr epi tous podas mou ouk edōkas; hautē de tois dakrysin ebrexen mou tous podas, kai tais thrixin tēs kephalēs autēs exemaxen.
Hou charin, legō soi, apheōntai hai hamartiai autēs hai pollai, hoti ēgapēsen poly; hō de oligon aphietai, oligon agapa.
Nota: La parábola de las deudas y 7:50 relacionan el amor agradecido con el perdón recibido y la fe. El amor no se presenta como un pago que compra el perdón.