Cuando Jesús bajó del monte, grandes multitudes lo siguieron.
Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.
Καταβάντι δὲ αὐτῷ ἀπὸ τοῦ ὄρους, ἠκολούθησαν αὐτῷ ὄχλοι πολλοί∙
Katabanti de autō apo tou orous, ēkolouthēsan autō ochloi polloi;
Quién, qué, por qué, cuándo, dónde y cómo — introducción al libro
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Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.
Καταβάντι δὲ αὐτῷ ἀπὸ τοῦ ὄρους, ἠκολούθησαν αὐτῷ ὄχλοι πολλοί∙
Katabanti de autō apo tou orous, ēkolouthēsan autō ochloi polloi;
De pronto, un hombre con lepra se acercó, se postró ante Él y dijo:
“Señor, si quieres, puedes limpiarme”.
Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.
καὶ ἰδού, λεπρὸς ἐλθὼν προσεκύνει αὐτῷ, λέγων, Κύριε, ἐὰν θέλῃς, δύνασαί με καθαρίσαι.
kai idou, lepros elthōn prosekynei autō, legōn, Kyrie, ean thelēs, dynasai me katharisai.
Jesús extendió la mano y lo tocó.
“Quiero”, le dijo. “Queda limpio”.
Y en ese mismo momento quedó limpio de su lepra.
Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.
Καὶ ἐκτείνας τὴν χεῖρα, ἥψατο αὐτοῦ ὁ Ἰησοῦς, λέγων, Θέλω, καθαρίσθητι. Καὶ εὐθέως ἐκαθαρίσθη αὐτοῦ ἡ λέπρα.
Kai ekteinas tēn cheira, hēpsato autou ho Iēsous, legōn, Thelō, katharisthēti. Kai eutheōs ekatharisthē autou hē lepra.
Entonces Jesús le dijo:
“Ten cuidado de no contárselo a nadie. Ve, preséntate al sacerdote y ofrece lo que Moisés ordenó. Esto servirá como testimonio para ellos”.
Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para testimonio á ellos.
Καὶ λέγει αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς, Ὅρα μηδενὶ εἴπῃς∙ ἀλλὰ ὕπαγε, σεαυτὸν δεῖξον τῷ ἱερεῖ, καὶ προσένεγκε τὸ δῶρον ὃ προσέταξεν Μωσῆς, εἰς μαρτύριον αὐτοῖς.
Kai legei autō ho Iēsous, Hora mēdeni eipēs; alla hypage, seauton deixon tō hierei, kai prosenenke to dōron ho prosetaxen Mōsēs, eis martyrion autois.
Cuando Jesús entró en Capernaúm, un centurión se acercó a Él pidiéndole ayuda.
Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,
Εἰσελθόντι δὲ αὐτῷ εἰς Καπερναούμ, προσῆλθεν αὐτῷ ἑκατόνταρχος παρακαλῶν αὐτόν,
Eiselthonti de autō eis Kapernaoum, prosēlthen autō hekatontarchos parakalōn auton,
“Señor”, le dijo, “mi siervo está en casa paralizado y sufre terriblemente”.
Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.
καὶ λέγων, Κύριε, ὁ παῖς μου βέβληται ἐν τῇ οἰκίᾳ παραλυτικός, δεινῶς βασανιζόμενος.
kai legōn, Kyrie, ho pais mou beblētai en tē oikia paralytikos, deinōs basanizomenos.
Jesús le respondió:
“Iré y lo sanaré”.
Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Καὶ λέγει αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς, Ἐγὼ ἐλθὼν θεραπεύσω αὐτόν.
Kai legei autō ho Iēsous, Egō elthōn therapeusō auton.
Pero el centurión contestó:
“Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta con que digas una palabra y mi siervo será sanado.
Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.
Καὶ ἀποκριθεὶς ὁ ἑκατόνταρχος ἔφη, Κύριε, οὐκ εἰμὶ ἱκανὸς ἵνα μου ὑπὸ τὴν στέγην εἰσέλθῃς∙ ἀλλὰ μόνον εἰπὲ λόγῳ, καὶ ἰαθήσεται ὁ παῖς μου.
Kai apokritheis ho hekatontarchos ephē, Kyrie, ouk eimi hikanos hina mou hypo tēn stegēn eiselthēs; alla monon eipe logō, kai iathēsetai ho pais mou.
Yo mismo estoy sujeto a una autoridad y tengo soldados a mis órdenes. Cuando le digo a uno: ‘Ve’, él va; si le digo a otro: ‘Ven’, viene; y si ordeno a mi siervo: ‘Haz esto’, lo hace”.
Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Καὶ γὰρ ἐγὼ ἄνθρωπός εἰμι ὑπὸ ἐξουσίαν, ἔχων ὑπ’ ἐμαυτὸν στρατιώτας∙ καὶ λέγω τούτῳ, Πορεύθητι, καὶ πορεύεται∙ καὶ ἄλλῳ, Ἔρχου, καὶ ἔρχεται∙ καὶ τῷ δούλῳ μου, Ποίησον τοῦτο, καὶ ποιεῖ.
Kai gar egō anthrōpos eimi hypo exousian, echōn hyp’ emauton stratiōtas; kai legō toutō, Poreuthēti, kai poreuetai; kai allō, Erchou, kai erchetai; kai tō doulō mou, Poiēson touto, kai poiei.
Cuando Jesús oyó esto, quedó maravillado y dijo a quienes lo seguían:
“Les digo la verdad: ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande.
Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.
Ἀκούσας δὲ ὁ Ἰησοῦς ἐθαύμασεν, καὶ εἶπεν τοῖς ἀκολουθοῦσιν, Ἀμὴν λέγω ὑμῖν, οὐδὲ ἐν τῷ Ἰσραὴλ τοσαύτην πίστιν εὗρον.
Akousas de ho Iēsous ethaumasen, kai eipen tois akolouthousin, Amēn legō hymin, oude en tō Israēl tosautēn pistin heuron.
Les aseguro que muchos llegarán desde el oriente y el occidente para compartir la mesa con Abraham, Isaac y Jacob dentro del reino de los cielos.
Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:
Λέγω δὲ ὑμῖν ὅτι πολλοὶ ἀπὸ ἀνατολῶν καὶ δυσμῶν ἥξουσιν, καὶ ἀνακλιθήσονται μετὰ Ἀβραὰμ καὶ Ἰσαὰκ καὶ Ἰακὼβ ἐν τῇ βασιλείᾳ τῶν οὐρανῶν∙
Legō de hymin hoti polloi apo anatolōn kai dysmōn hēxousin, kai anaklithēsontai meta Abraam kai Isaak kai Iakōb en tē basileia tōn ouranōn;
Pero los hijos del reino serán arrojados afuera, a la oscuridad. Allí habrá llanto y rechinar de dientes”.
Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.
οἱ δὲ υἱοὶ τῆς βασιλείας ἐκβληθήσονται εἰς τὸ σκότος τὸ ἐξώτερον∙ ἐκεῖ ἔσται ὁ κλαυθμὸς καὶ ὁ βρυγμὸς τῶν ὀδόντων.
hoi de huioi tēs basileias ekblēthēsontai eis to skotos to exōteron; ekei estai ho klauthmos kai ho brygmos tōn odontōn.
Entonces Jesús dijo al centurión:
“Ve. Que suceda tal como has creído”.
Y su siervo fue sanado en ese mismo momento.
Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.
Καὶ εἶπεν ὁ Ἰησοῦς τῷ ἑκατοντάρχῃ, Ὕπαγε, καὶ ὡς ἐπίστευσας γενηθήτω σοι. Καὶ ἰάθη ὁ παῖς αὐτοῦ ἐν τῇ ὥρᾳ ἐκείνῃ.
Kai eipen ho Iēsous tō hekatontarchē, Hypage, kai hōs episteusas genēthētō soi. Kai iathē ho pais autou en tē hōra ekeinē.
Cuando Jesús entró en la casa de Pedro, vio a la suegra de Pedro acostada con fiebre.
Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.
Καὶ ἐλθὼν ὁ Ἰησοῦς εἰς τὴν οἰκίαν Πέτρου, εἶδεν τὴν πενθερὰν αὐτοῦ βεβλημένην καὶ πυρέσσουσαν,
Kai elthōn ho Iēsous eis tēn oikian Petrou, eiden tēn pentheran autou beblēmenēn kai pyressousan,
Jesús le tocó la mano, y la fiebre la dejó. Ella se levantó y comenzó a servirle.
Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.
καὶ ἥψατο τῆς χειρὸς αὐτῆς, καὶ ἀφῆκεν αὐτὴν ὁ πυρετός∙ καὶ ἠγέρθη, καὶ διηκόνει αὐτῷ.
kai hēpsato tēs cheiros autēs, kai aphēken autēn ho pyretos; kai ēgerthē, kai diēkonei autō.
Al llegar la noche, llevaron a Jesús muchas personas poseídas por demonios. Con una palabra expulsó a los espíritus y sanó a todos los enfermos.
Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos endemoniados; y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;
Ὀψίας δὲ γενομένης προσήνεγκαν αὐτῷ δαιμονιζομένους πολλούς∙ καὶ ἐξέβαλεν τὰ πνεύματα λόγῳ, καὶ πάντας τοὺς κακῶς ἔχοντας ἐθεράπευσεν∙
Opsias de genomenēs prosēnenkan autō daimonizomenous pollous; kai exebalen ta pneumata logō, kai pantas tous kakōs echontas etherapeusen;
Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:
“Él tomó nuestras debilidadesy cargó con nuestras enfermedades”.
Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
ὅπως πληρωθῇ τὸ ῥηθὲν διὰ Ἠσαΐου τοῦ προφήτου, λέγοντος, Αὐτὸς τὰς ἀσθενείας ἡμῶν ἔλαβεν, καὶ τὰς νόσους ἐβάστασεν.
hopōs plērōthē to rhēthen dia Ēsaiou tou prophētou, legontos, Autos tas astheneias hēmōn elaben, kai tas nosous ebastasen.
Cuando Jesús vio las grandes multitudes que lo rodeaban, dio órdenes de cruzar al otro lado del mar.
Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.
Ἰδὼν δὲ ὁ Ἰησοῦς πολλοὺς ὄχλους περὶ αὐτόν, ἐκέλευσεν ἀπελθεῖν εἰς τὸ πέραν.
Idōn de ho Iēsous pollous ochlous peri auton, ekeleusen apelthein eis to peran.
En ese momento un escriba se aproximó para decirle: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas”.
Y llegándose un escriba, le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.
Καὶ προσελθὼν εἷς γραμματεὺς εἶπεν αὐτῷ, Διδάσκαλε, ἀκολουθήσω σοι ὅπου ἐὰν ἀπέρχῃ.
Kai proselthōn heis grammateus eipen autō, Didaskale, akolouthēsō soi hopou ean aperchē.
Jesús le respondió:
“Los zorros tienen madrigueras y las aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.
Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.
Καὶ λέγει αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς, Αἱ ἀλώπεκες φωλεοὺς ἔχουσιν, καὶ τὰ πετεινὰ τοῦ οὐρανοῦ κατασκηνώσεις∙ ὁ δὲ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου οὐκ ἔχει ποῦ τὴν κεφαλὴν κλίνῃ.
Kai legei autō ho Iēsous, Hai alōpekes phōleous echousin, kai ta peteina tou ouranou kataskēnōseis; ho de huios tou anthrōpou ouk echei pou tēn kephalēn klinē.
Otro de Sus discípulos le dijo:
“Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre”.
Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.
Ἕτερος δὲ τῶν μαθητῶν αὐτοῦ εἶπεν αὐτῷ, Κύριε, ἐπίτρεψόν μοι πρῶτον ἀπελθεῖν καὶ θάψαι τὸν πατέρα μου.
Heteros de tōn mathētōn autou eipen autō, Kyrie, epitrepson moi prōton apelthein kai thapsai ton patera mou.
Pero Jesús le respondió:
“Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus propios muertos”.
Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.
Ὁ δὲ Ἰησοῦς εἶπεν αὐτῷ, Ἀκολούθει μοι, καὶ ἄφες τοὺς νεκροὺς θάψαι τοὺς ἑαυτῶν νεκρούς.
Ho de Iēsous eipen autō, Akolouthei moi, kai aphes tous nekrous thapsai tous heautōn nekrous.
Jesús subió a la barca, y Sus discípulos lo siguieron.
Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.
Καὶ ἐμβάντι αὐτῷ εἰς τὸ πλοῖον, ἠκολούθησαν αὐτῷ οἱ μαθηταὶ αὐτοῦ.
Kai embanti autō eis to ploion, ēkolouthēsan autō hoi mathētai autou.
De pronto, una violenta tempestad sacudió el mar. Las olas cubrían la barca, pero Jesús dormía.
Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.
Καὶ ἰδού, σεισμὸς μέγας ἐγένετο ἐν τῇ θαλάσσῃ, ὥστε τὸ πλοῖον καλύπτεσθαι ὑπὸ τῶν κυμάτων∙ αὐτὸς δὲ ἐκάθευδεν.
Kai idou, seismos megas egeneto en tē thalassē, hōste to ploion kalyptesthai hypo tōn kymatōn; autos de ekatheuden.
Sus discípulos se acercaron y lo despertaron.
“¡Señor, sálvanos! ¡Vamos a morir!”
Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.
Καὶ προσελθόντες οἱ μαθηταὶ ἤγειραν αὐτόν, λέγοντες, Κύριε, σῶσον ἡμᾶς, ἀπολλύμεθα.
Kai proselthontes hoi mathētai ēgeiran auton, legontes, Kyrie, sōson hēmas, apollymetha.
Jesús les dijo: “¿Por qué tienen tanto miedo, hombres de poca fe?” Acto seguido se puso de pie, reprendió a los vientos y al mar, y todo quedó en completa calma.
Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.
Καὶ λέγει αὐτοῖς, Τί δειλοί ἐστε, ὀλιγόπιστοι; Τότε ἐγερθεὶς ἐπετίμησεν τοῖς ἀνέμοις καὶ τῇ θαλάσσῃ, καὶ ἐγένετο γαλήνη μεγάλη.
Kai legei autois, Ti deiloi este, oligopistoi? Tote egertheis epetimēsen tois anemois kai tē thalassē, kai egeneto galēnē megalē.
Los hombres quedaron maravillados.
“¿Qué clase de hombre es este?”, se preguntaban. “¡Hasta los vientos y el mar le obedecen!”
Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?
Οἱ δὲ ἄνθρωποι ἐθαύμασαν, λέγοντες, Ποταπός ἐστιν οὗτος, ὅτι καὶ οἱ ἄνεμοι καὶ ἡ θάλασσα ὑπακούουσιν αὐτῷ;
Hoi de anthrōpoi ethaumasan, legontes, Potapos estin houtos, hoti kai hoi anemoi kai hē thalassa hypakouousin autō?
Cuando Jesús llegó al otro lado, a la región de los gergesenos, dos hombres poseídos por demonios salieron de entre las tumbas y fueron a Su encuentro. Eran tan violentos que nadie podía pasar con seguridad por aquel camino.
Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.
Καὶ ἐλθόντι αὐτῷ εἰς τὸ πέραν εἰς τὴν χώραν τῶν Γεργεσηνῶν, ὑπήντησαν αὐτῷ δύο δαιμονιζόμενοι ἐκ τῶν μνημείων ἐξερχόμενοι, χαλεποὶ λίαν, ὥστε μὴ ἰσχύειν τινὰ παρελθεῖν διὰ τῆς ὁδοῦ ἐκείνης∙
Kai elthonti autō eis to peran eis tēn chōran tōn Gergesēnōn, hypēntēsan autō dyo daimonizomenoi ek tōn mnēmeiōn exerchomenoi, chalepoi lian, hōste mē ischyein tina parelthein dia tēs hodou ekeinēs;
De pronto comenzaron a gritar: “¿Qué asunto tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Viniste a atormentarnos antes de que llegue el tiempo señalado?”
Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?
καὶ ἰδού, ἔκραξαν λέγοντες, Τί ἡμῖν καὶ σοί, Ἰησοῦ υἱὲ τοῦ θεοῦ; Ἦλθες ὧδε πρὸ καιροῦ βασανίσαι ἡμᾶς;
kai idou, ekraxan legontes, Ti hēmin kai soi, Iēsou huie tou theou? Ēlthes hōde pro kairou basanisai hēmas?
A cierta distancia de ellos, una gran manada de cerdos estaba alimentándose.
Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.
Ἦν δὲ μακρὰν ἀπ’ αὐτῶν ἀγέλη χοίρων πολλῶν βοσκομένη.
Ēn de makran ap’ autōn agelē choirōn pollōn boskomenē.
Los demonios le suplicaron a Jesús:
“Si nos expulsas, permítenos entrar en esa manada de cerdos”.
Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.
Οἱ δὲ δαίμονες παρεκάλουν αὐτόν, λέγοντες, Εἰ ἐκβάλλεις ἡμᾶς, ἐπίτρεψον ἡμῖν ἀπελθεῖν εἰς τὴν ἀγέλην τῶν χοίρων.
Hoi de daimones parekaloun auton, legontes, Ei ekballeis hēmas, epitrepson hēmin apelthein eis tēn agelēn tōn choirōn.
Jesús les dijo:
“Vayan”.
Entonces salieron de los hombres y entraron en los cerdos. De pronto, toda la manada se precipitó por la pendiente hacia el mar y murió en el agua.
Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.
Καὶ εἶπεν αὐτοῖς, Ὑπάγετε. Οἱ δὲ ἐξελθόντες ἀπῆλθον εἰς τὴν ἀγέλην τῶν χοίρων∙ καὶ ἰδού, ὥρμησεν πᾶσα ἡ ἀγέλη τῶν χοίρων κατὰ τοῦ κρημνοῦ εἰς τὴν θάλασσαν, καὶ ἀπέθανον ἐν τοῖς ὕδασιν.
Kai eipen autois, Hypagete. Hoi de exelthontes apēlthon eis tēn agelēn tōn choirōn; kai idou, hōrmēsen pasa hē agelē tōn choirōn kata tou krēmnou eis tēn thalassan, kai apethanon en tois hydasin.
Los hombres que cuidaban los cerdos huyeron. Al llegar al pueblo, contaron todo lo sucedido, incluyendo lo que había pasado con los hombres poseídos por demonios.
Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
Οἱ δὲ βόσκοντες ἔφυγον, καὶ ἀπελθόντες εἰς τὴν πόλιν ἀπήγγειλαν πάντα, καὶ τὰ τῶν δαιμονιζομένων.
Hoi de boskontes ephygon, kai apelthontes eis tēn polin apēngeilan panta, kai ta tōn daimonizomenōn.
Entonces todo el pueblo salió al encuentro de Jesús. Cuando lo vieron, le suplicaron que se fuera de su región.
Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.
Καὶ ἰδού, πᾶσα ἡ πόλις ἐξῆλθεν εἰς συνάντησιν τῷ Ἰησοῦ∙ καὶ ἰδόντες αὐτόν, παρεκάλεσαν ὅπως μεταβῇ ἀπὸ τῶν ὁρίων αὐτῶν.
Kai idou, pasa hē polis exēlthen eis synantēsin tō Iēsou; kai idontes auton, parekalesan hopōs metabē apo tōn horiōn autōn.