“No se pongan en el lugar de jueces condenando a los demás, para que ustedes tampoco sean juzgados.
NO juzguéis, para que no seáis juzgados.
Μὴ κρίνετε, ἵνα μὴ κριθῆτε∙
Mē krinete, hina mē krithēte;
Quién, qué, por qué, cuándo, dónde y cómo — introducción al libro
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NO juzguéis, para que no seáis juzgados.
Μὴ κρίνετε, ἵνα μὴ κριθῆτε∙
Mē krinete, hina mē krithēte;
Porque serán juzgados con el mismo criterio que utilicen para juzgar a otros, y la medida que usen con ellos será utilizada con ustedes.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir.
ἐν ᾧ γὰρ κρίματι κρίνετε, κριθήσεσθε∙ καὶ ἐν ᾧ μέτρῳ μετρεῖτε, μετρηθήσεται ὑμῖν.
en hō gar krimati krinete, krithēsesthe; kai en hō metrō metreite, metrēthēsetai hymin.
¿Por qué te fijas en la pequeña astilla que está en el ojo de tu hermano, pero no reconoces la enorme viga que está en tu propio ojo?
Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?
Τί δὲ βλέπεις τὸ κάρφος τὸ ἐν τῷ ὀφθαλμῷ τοῦ ἀδελφοῦ σου, τὴν δὲ ἐν τῷ σῷ ὀφθαλμῷ δοκὸν οὐ κατανοεῖς;
Ti de blepeis to karphos to en tō ophthalmō tou adelphou sou, tēn de en tō sō ophthalmō dokon ou katanoeis?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ‘Déjame sacar esa astilla de tu ojo’, cuando tienes una viga en el tuyo?
O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?
Ἢ πῶς ἐρεῖς τῷ ἀδελφῷ σου, Ἄφες ἐκβάλω τὸ κάρφος ἀπὸ τοῦ ὀφθαλμοῦ σου∙ καὶ ἰδού, ἡ δοκὸς ἐν τῷ ὀφθαλμῷ σου;
Ē pōs ereis tō adelphō sou, Aphes ekbalō to karphos apo tou ophthalmou sou; kai idou, hē dokos en tō ophthalmō sou?
¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo. Entonces podrás ver con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.
¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.
Ὑποκριτά, ἔκβαλε πρῶτον τὴν δοκὸν ἐκ τοῦ ὀφθαλμοῦ σου, καὶ τότε διαβλέψεις ἐκβαλεῖν τὸ κάρφος ἐκ τοῦ ὀφθαλμοῦ τοῦ ἀδελφοῦ σου.
Hypokrita, ekbale prōton tēn dokon ek tou ophthalmou sou, kai tote diablepseis ekbalein to karphos ek tou ophthalmou tou adelphou sou.
No den lo que es santo a los perros ni arrojen sus perlas delante de los cerdos. Podrían pisotearlas y después volverse contra ustedes y atacarlos.
No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.
Μὴ δῶτε τὸ ἅγιον τοῖς κυσίν∙ μηδὲ βάλητε τοὺς μαργαρίτας ὑμῶν ἔμπροσθεν τῶν χοίρων, μήποτε καταπατήσωσιν αὐτοὺς ἐν τοῖς ποσὶν αὐτῶν, καὶ στραφέντες ῥήξωσιν ὑμᾶς.
Mē dōte to hagion tois kysin; mēde balēte tous margaritas hymōn emprosthen tōn choirōn, mēpote katapatēsōsin autous en tois posin autōn, kai straphentes rhēxōsin hymas.
Pidan, y se les dará. Busquen, y encontrarán. Llamen a la puerta, y se les abrirá.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Αἰτεῖτε, καὶ δοθήσεται ὑμῖν∙ ζητεῖτε, καὶ εὑρήσετε∙ κρούετε, καὶ ἀνοιγήσεται ὑμῖν.
Aiteite, kai dothēsetai hymin; zēteite, kai heurēsete; krouete, kai anoigēsetai hymin.
Quien pide, recibe; quien busca, encuentra; y a quien llama a la puerta, se le abrirá.
Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.
Πᾶς γὰρ ὁ αἰτῶν λαμβάνει, καὶ ὁ ζητῶν εὑρίσκει, καὶ τῷ κρούοντι ἀνοιγήσεται.
Pas gar ho aitōn lambanei, kai ho zētōn heuriskei, kai tō krouonti anoigēsetai.
¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le daría una piedra?
¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?
Ἢ τίς ἐστιν ἐξ ὑμῶν ἄνθρωπος, ὃν ἐὰν αἰτήσῃ ὁ υἱὸς αὐτοῦ ἄρτον, μὴ λίθον ἐπιδώσει αὐτῷ;
Ē tis estin ex hymōn anthrōpos, hon ean aitēsē ho huios autou arton, mē lithon epidōsei autō?
¿O si le pide un pescado, le daría una serpiente?
¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?
Καὶ ἐὰν ἰχθὺν αἰτήσῃ, μὴ ὄφιν ἐπιδώσει αὐτῷ;
Kai ean ichthyn aitēsē, mē ophin epidōsei autō?
Así que, si ustedes, aun siendo pecadores, saben dar buenas cosas a sus hijos, ¡cuánto más dará su Padre que está en los cielos cosas buenas a quienes se las pidan!
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?
Εἰ οὖν ὑμεῖς, πονηροὶ ὄντες, οἴδατε δόματα ἀγαθὰ διδόναι τοῖς τέκνοις ὑμῶν, πόσῳ μᾶλλον ὁ πατὴρ ὑμῶν ὁ ἐν τοῖς οὐρανοῖς δώσει ἀγαθὰ τοῖς αἰτοῦσιν αὐτόν;
Ei oun hymeis, ponēroi ontes, oidate domata agatha didonai tois teknois hymōn, posō mallon ho patēr hymōn ho en tois ouranois dōsei agatha tois aitousin auton?
Por eso, en todo, traten a los demás de la misma manera que quieren que ellos los traten a ustedes. Esto resume la Ley y los Profetas.
Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.
Πάντα οὖν ὅσα ἂν θέλητε ἵνα ποιῶσιν ὑμῖν οἱ ἄνθρωποι, οὕτως καὶ ὑμεῖς ποιεῖτε αὐτοῖς∙ οὗτος γάρ ἐστιν ὁ νόμος καὶ οἱ προφῆται.
Panta oun hosa an thelēte hina poiōsin hymin hoi anthrōpoi, houtōs kai hymeis poieite autois; houtos gar estin ho nomos kai hoi prophētai.
Entren por la puerta estrecha. La puerta que lleva a la destrucción es ancha, el camino es espacioso y muchos entran por él.
Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.
Εἰσέλθετε διὰ τῆς στενῆς πύλης∙ ὅτι πλατεῖα ἡ πύλη, καὶ εὐρύχωρος ἡ ὁδὸς ἡ ἀπάγουσα εἰς τὴν ἀπώλειαν, καὶ πολλοί εἰσιν οἱ εἰσερχόμενοι δι’ αὐτῆς∙
Eiselthete dia tēs stenēs pylēs; hoti plateia hē pylē, kai eurychōros hē hodos hē apagousa eis tēn apōleian, kai polloi eisin hoi eiserchomenoi di’ autēs;
Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué difícil el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que lo encuentran.
Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.
τί στενὴ ἡ πύλη, καὶ τεθλιμμένη ἡ ὁδὸς ἡ ἀπάγουσα εἰς τὴν ζωήν, καὶ ὀλίγοι εἰσὶν οἱ εὑρίσκοντες αὐτήν.
ti stenē hē pylē, kai tethlimmenē hē hodos hē apagousa eis tēn zōēn, kai oligoi eisin hoi heuriskontes autēn.
Tengan cuidado con los falsos profetas. Vienen a ustedes vestidos como ovejas, pero por dentro son lobos feroces.
Y guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.
Προσέχετε δὲ ἀπὸ τῶν ψευδοπροφητῶν, οἵτινες ἔρχονται πρὸς ὑμᾶς ἐν ἐνδύμασιν προβάτων, ἔσωθεν δέ εἰσιν λύκοι ἅρπαγες.
Prosechete de apo tōn pseudoprophētōn, hoitines erchontai pros hymas en endymasin probatōn, esōthen de eisin lykoi harpages.
Los identificarán por los resultados que producen sus vidas. ¿Alguien recoge uvas de un arbusto espinoso, o higos de los cardos?
Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?
Ἀπὸ τῶν καρπῶν αὐτῶν ἐπιγνώσεσθε αὐτούς∙ μήτι συλλέγουσιν ἀπὸ ἀκανθῶν σταφυλήν, ἢ ἀπὸ τριβόλων σῦκα;
Apo tōn karpōn autōn epignōsesthe autous; mēti syllegousin apo akanthōn staphylēn, ē apo tribolōn syka?
De la misma manera, todo árbol sano produce buen fruto, pero un árbol enfermo produce fruto malo.
Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.
Οὕτως πᾶν δένδρον ἀγαθὸν καρποὺς καλοὺς ποιεῖ∙ τὸ δὲ σαπρὸν δένδρον καρποὺς πονηροὺς ποιεῖ.
Houtōs pan dendron agathon karpous kalous poiei; to de sapron dendron karpous ponērous poiei.
Un árbol sano no puede producir fruto malo, y un árbol enfermo no puede producir buen fruto.
No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.
Οὐ δύναται δένδρον ἀγαθὸν καρποὺς πονηροὺς ποιεῖν, οὐδὲ δένδρον σαπρὸν καρποὺς καλοὺς ποιεῖν.
Ou dynatai dendron agathon karpous ponērous poiein, oude dendron sapron karpous kalous poiein.
Todo árbol que no produce buen fruto es cortado y arrojado al fuego.
Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.
Πᾶν δένδρον μὴ ποιοῦν καρπὸν καλὸν ἐκκόπτεται καὶ εἰς πῦρ βάλλεται.
Pan dendron mē poioun karpon kalon ekkoptetai kai eis pyr balletai.
Así que los reconocerán por su fruto.
Así que, por sus frutos los conoceréis.
Ἄρα γε ἀπὸ τῶν καρπῶν αὐτῶν ἐπιγνώσεσθε αὐτούς.
Ara ge apo tōn karpōn autōn epignōsesthe autous.
No bastará con que alguien me diga: ‘Señor, Señor’, para entrar en el reino de los cielos. Entrará quien cumpla la voluntad de Mi Padre celestial.
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Οὐ πᾶς ὁ λέγων μοι, Κύριε, κύριε, εἰσελεύσεται εἰς τὴν βασιλείαν τῶν οὐρανῶν∙ ἀλλ’ ὁ ποιῶν τὸ θέλημα τοῦ πατρός μου τοῦ ἐν οὐρανοῖς.
Ou pas ho legōn moi, Kyrie, kyrie, eiseleusetai eis tēn basileian tōn ouranōn; all’ ho poiōn to thelēma tou patros mou tou en ouranois.
Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre? ¿No expulsamos demonios en Tu nombre? ¿No hicimos muchos milagros en Tu nombre?’
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Πολλοὶ ἐροῦσίν μοι ἐν ἐκείνῃ τῇ ἡμέρᾳ, Κύριε, κύριε, οὐ τῷ σῷ ὀνόματι προεφητεύσαμεν, καὶ τῷ σῷ ὀνόματι δαιμόνια ἐξεβάλομεν, καὶ τῷ σῷ ὀνόματι δυνάμεις πολλὰς ἐποιήσαμεν;
Polloi erousin moi en ekeinē tē hēmera, Kyrie, kyrie, ou tō sō onomati proephēteusamen, kai tō sō onomati daimonia exebalomen, kai tō sō onomati dynameis pollas epoiēsamen?
Entonces les declararé claramente: ‘Nunca los conocí. Apártense de Mí, ustedes que viven practicando la desobediencia a la ley de Dios’.
Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.
Καὶ τότε ὁμολογήσω αὐτοῖς ὅτι Οὐδέποτε ἔγνων ὑμᾶς∙ ἀποχωρεῖτε ἀπ’ ἐμοῦ οἱ ἐργαζόμενοι τὴν ἀνομίαν.
Kai tote homologēsō autois hoti Oudepote egnōn hymas; apochōreite ap’ emou hoi ergazomenoi tēn anomian.
Por eso, todo el que escucha estas palabras Mías y las pone en práctica es como un hombre sabio que construyó su casa sobre roca.
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;
Πᾶς οὖν ὅστις ἀκούει μου τοὺς λόγους τούτους καὶ ποιεῖ αὐτούς, ὁμοιώσω αὐτὸν ἀνδρὶ φρονίμῳ, ὅστις ᾠκοδόμησεν τὴν οἰκίαν αὐτοῦ ἐπὶ τὴν πέτραν∙
Pas oun hostis akouei mou tous logous toutous kai poiei autous, homoiōsō auton andri phronimō, hostis ōkodomēsen tēn oikian autou epi tēn petran;
Cayó la lluvia, llegaron las inundaciones y soplaron los vientos golpeando aquella casa. Pero no cayó, porque sus cimientos estaban sobre roca.
Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.
καὶ κατέβη ἡ βροχὴ καὶ ἦλθον οἱ ποταμοὶ καὶ ἔπνευσαν οἱ ἄνεμοι, καὶ προσέπεσον τῇ οἰκίᾳ ἐκείνῃ, καὶ οὐκ ἔπεσεν∙ τεθεμελίωτο γὰρ ἐπὶ τὴν πέτραν.
kai katebē hē brochē kai ēlthon hoi potamoi kai epneusan hoi anemoi, kai prosepeson tē oikia ekeinē, kai ouk epesen; tethemeliōto gar epi tēn petran.
En cambio, todo el que escucha estas palabras Mías y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre arena.
Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
Καὶ πᾶς ὁ ἀκούων μου τοὺς λόγους τούτους καὶ μὴ ποιῶν αὐτούς, ὁμοιωθήσεται ἀνδρὶ μωρῷ, ὅστις ᾠκοδόμησεν τὴν οἰκίαν αὐτοῦ ἐπὶ τὴν ἄμμον∙
Kai pas ho akouōn mou tous logous toutous kai mē poiōn autous, homoiōthēsetai andri mōrō, hostis ōkodomēsen tēn oikian autou epi tēn ammon;
Cayó la lluvia, llegaron las inundaciones y soplaron los vientos golpeando aquella casa. La casa cayó, y su destrucción fue terrible”.
Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.
καὶ κατέβη ἡ βροχὴ καὶ ἦλθον οἱ ποταμοὶ καὶ ἔπνευσαν οἱ ἄνεμοι, καὶ προσέκοψαν τῇ οἰκίᾳ ἐκείνῃ, καὶ ἔπεσεν∙ καὶ ἦν ἡ πτῶσις αὐτῆς μεγάλη.
kai katebē hē brochē kai ēlthon hoi potamoi kai epneusan hoi anemoi, kai prosekopsan tē oikia ekeinē, kai epesen; kai ēn hē ptōsis autēs megalē.
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, las multitudes estaban asombradas por Su enseñanza,
Y fué que, como Jesús acabó estas palabras, las gentes se admiraban de su doctrina;
Καὶ ἐγένετο ὅτε συνετέλεσεν ὁ Ἰησοῦς τοὺς λόγους τούτους, ἐξεπλήσσοντο οἱ ὄχλοι ἐπὶ τῇ διδαχῇ αὐτοῦ∙
Kai egeneto hote synetelesen ho Iēsous tous logous toutous, exeplēssonto hoi ochloi epi tē didachē autou;
porque les enseñaba como alguien que poseía autoridad, y no como los escribas.
Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
ἦν γὰρ διδάσκων αὐτοὺς ὡς ἐξουσίαν ἔχων, καὶ οὐχ ὡς οἱ γραμματεῖς.
ēn gar didaskōn autous hōs exousian echōn, kai ouch hōs hoi grammateis.